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En los últimos años, en diversos lugares de la Orden, hemos visto florecer experiencias de oración con niños y jóvenes, que han revitalizado, en gran medida, la identidad cristiana de nuestros alumnos.

Desde este nuevo impulso, con la alegría de quien acompaña la espontánea confianza de los niños en la oración, pero también con la inquietud y perplejidad de dinámicas orantes con una débil inspiración carismática, el último Capítulo General, con la intención de impulsar la educación en la oración de los niños, desde nuestra propia identidad carismática, en actitud de adaptación a las diferentes culturas y edades, aprobó la línea de acción: “Cuidar, profundizar, actualizar y difundir la tradición Carismática de la Oración Continua que inició Calasanz como una singular aportación escolapia a la nueva evangelización”, que inspira y guía el camino de nuestro blog. Sus cuatro verbos, recogen las acciones que poco a poco os vamos ofreciendo en nuestro blog y que, ahora, os presentamos:

A. CUIDAR

Recoge en alguna medida, el espíritu de aquella expresión que san José de Calasanz acuñó en sus Constituciones (n. 44), al inculcar en sus religiosos el cuidado de la oración: “Cum omnis Religio sine orationis studio…” Studio que bien podemos interpretar como deseo, afición, elección o preferencia. La vida de oración en general, y la oración de los niños en particular, nace de una inclinación o deseo del corazón humano más a hablar, al trato o diálogo amistoso con Dios (orationis), que a la petición o al rezo de una práctica religiosa (deprecor).

El hombre moderno, urgido por tantas demandas que reclaman la atención de niños y adultos, fácilmente puede devaluar este “trato amistoso con Dios”, reduciéndolo a formas externas, normas o dinámicas que nos pueden alejar del auténtico espíritu calasancio de la oración.

El Capítulo General pretende suscitar en nosotros una actitud genuina en el camino de oración de los niños: atender con solicitud y cariño la inspiración calasancia del espíritu y práctica de la oración de educadores y de la educación de los niños en la oración, para que tienda siempre al trato amistoso de cada niño y de cada educador con Dios.

B. PROFUNDIZAR

Ante una cierta trivialidad o superficialidad de algunas experiencias de oración, el Capítulo General promovió un mayor conocimiento de las raíces de nuestra Oración Continua, con la intención de iluminar y clarificar mejor aquellos elementos y dinámicas propias de nuestro modo de orar, desde la inspiración inicial de san José de Calasanz y los primeros escolapios.

Para ello, se realizaron los siguientes estudios que ahora os presentamos y que se publicarán paulatinamente en nuestro blog:

El P. Angel Ayala, Licenciado en Filosofía y Teología, especialidad Sagrada Escritura, en su primer artículo, “San José de Calasanz, maestro de oración”, nos presenta los rasgos y fuentes de su proceso de oración que inspira y guía contenidos y practicas orantes con los niños y jóvenes. En su segundo artículo, “La oración continua. Una escuela calasancia de oración” nos describe las características y fundamentos de la Oración Continua en sus inicios.

El P. Enric Ferrer, Licenciado en Teología e Historiador de la Provincia Betania, en su artículo, “Educación y piedad en las Escuelas Pías. Una aproximación histórica”, realiza un recorrido por las diferentes formas en que se ha desarrollado la piedad en nuestro ministerio educativo, en diálogo con los nuevos desafíos que nos plantea el mundo de hoy.

Con estos materiales pretendemos conocer mejor la experiencia de oración en san José de Calasanz, los rasgos del ejercicio de la oración continua en las primeras Escuelas Pías y cómo los escolapios la han desarrollado en la historia y en los diversos lugares.