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San José de Calasanz, dócil a la voz del Espíritu, quiso que el espíritu y la educación en la oración, formara parte de su escuela, y así lo dejó plasmado en los primeros documentos de la pedagogía calasancia: “Todos los días, desde el comienzo de la clase hasta la salida, se tiene la Oración Continua de nueve alumnos, con la asistencia de un sacerdote letrado, que instruye a los alumnos en el modo de hacer oración, y dura media hora; luego cambian otros nueve. La oración se hace por la exaltación de la santa Iglesia Romana, por la extirpación de las herejías, por la unión de los príncipes católicos y en particular, por los bienhechores del propio colegio. A esta oración asisten, por orden sucesivo todos los alumnos, comenzando por la primera hasta la última clase” (Breve Relazione, 1604)

Las Escuelas Pías, nacidas del corazón orante de San José de Calasanz, han escuchado la llamada a vivir el espíritu de oración y educarlo en sus alumnos, adaptándose a la cultura de los diferentes lugares y tiempos en los que ha desarrollado su misión.También hoy muchos educadores escolapios, religiosos y laicos, nos sentimos llamados a vivir el espíritu calasancio de oración, como los niños y junto con ellos, cautivados por aquella palabra del Señor: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Marcos 10, 15)

Fruto de esta llamada, el XLVII Capitulo General, aprobó la siguiente línea de acción:  “Cuidar, profundizar, actualizar y difundir la tradición Carismática de la Oración Continua que inició Calasanz como una singular aportación escolapia a la nueva evangelización”. El P. General y su Congregación constituyeron un equipo de trabajo con la finalidad de llevarla adelante.

Con este blog, pretendemos acompañar a todos aquellos educadores escolapios que han descubiertos en la oración de los niños, un camino para vivir con la autenticidad y simplicidad de los pequeños la Verdad de la Buena Noticia de Jesús.

Iniciamos nuestra andadura en la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que el Padre adornó con todas las virtudes, y en el que todos sus hijos aprenden a vivirlas y encarnarlas en su propia vida. A Ella, Madre y Maestra de Jesús y de todos sus hijos, confiamos la Oración Continua de nuestros niños y jóvenes, con aquella oración, que Nuestro Santo Padre quiso que acompañara la vida de las escuelas Pías:

A tu amparo y protección,
Madre de Dios acudimos,
no desoigas nuestros ruegos,
y de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita
defiende siempre a tus hijos.