IV Domingo de Pascua. El Buen Pastor
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor.
Meditación compartida
Jesús, Tú eres el buen pastor que cuidas y proteges a tu rebaño. Yo quiero ser de tus ovejas. Tú también eres la puerta por donde puedo entrar en tu redil. Cuando escucho tu Palabra, reflexiono en cómo vivirla cada día, y te recibo en la Eucaristía, entro por Ti, puerta del Reino de Dios. Junto contigo me siento feliz. Pero hay bandidos y ladrones que quieren entrar por otras puertas para hacer daño. Jesús, quiero vivir muy unido a Ti, no permitas que los extraños me alejen de Ti.
Para reflexionar y compartir en familia: ¿Qué mensaje del texto me llama más la atención? ¿Por qué?
Oración
Jesús, Tú eres el buen pastor.
Tú me amas y me conoces por mi nombre.
Tú me hablas en tu Palabra,
yo quiero aprender a escucharte.
Ayúdame a entrar y salir por tu puerta.
No quiero dejarme engañar por la voz de los extraños.
Quiero seguirte con mis amigos y compañeros,
para que estemos muy unidos a Ti y entre nosotros.
Amén
A tu amparo y protección,
Madre de Dios acudimos,
no desoigas nuestros ruegos,
y de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita,
defiende siempre a tus hijos.
