25 de agosto. San José de Calasanz.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18,1 – 5
En aquella hora se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
- Vamos a ver, ¿quién es el más grande en el reino de Dios? Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
- Os aseguro que, si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el reino de Dios; o sea que cualquiera que se haga tan poca cosa como este niño, ese es el más grande en el reino de Dios; y el que acoge a un niño como éste por causa mía, me acoge a mí.
Palabra del Señor
Meditación compartida
Jesús, un día tus discípulos te preguntaron quién era el más grande. A veces, yo también deseo ser más que mis compañeros y hermanos: más importante y aplaudido que los demás.
Pero tú, una vez más nos sorprendiste: elegiste a un niño pequeño, lo pusiste en medio y dijiste que quien se haga tan poca cosa como un niño es el más grande. Jesús, contigo me siento muy feliz. Enséñame a amar a los más pequeños, a los que tienen pocos amigos, les cuesta más hacer sus tareas, se sienten tristes y se desaniman más fácilmente.
Para reflexionar y compartir en familia: ¿cómo amar y cuidar a los más pequeños en la familia y en el colegio?
Oración
Jesús, Tú amas mucho
a los que son poca cosa: los niños, los pobres, los que no cuentan.
Te doy gracias, porque para Ti,
los más pequeños son los más importantes.
Ayúdame, a ser amigo de los que son menos que yo.
Tú me enseñas a estar cerca de mis compañeros,
a servir y ayudar a quien me necesitan.
Jesús, quiero entregar mi tiempo,
mi amistad a los que son menos que yo.
A tu amparo y protección,
Madre de Dios acudimos,
no desoigas nuestros ruegos,
y de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita,
defiende siempre a tus hijos.
