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Domingo de Pentecostés. Ciclo C

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 2, 1-4

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Palabra de Dios.

Meditación compartida 

Después de tu resurrección, María, tu mamá, y tus discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. Juntos oraban, recordaban tus palabras, esperaban el don del Espíritu Santo.

De repente, un viento recio llenó toda la casa. Quedaron llenos del Espíritu Santo. Él es como la brisa que la sentimos, pero no la vemos. Sintieron un amor muy grande.  Hoy, también nos regala su Espíritu. Cuando escucho tu Palabra, el Espíritu Santo me regala tu paz y alegría. Cuando estoy con mis compañeros, tu Espíritu me impulsa a compartir lo que tengo. Cuando nos juntamos en la familia, tu Espíritu nos hace sentir una unidad muy especial. Cuando oramos, tu Espíritu nos inspira, rogamos por los que más te necesitan, como haces Tú en el cielo. ¡Qué bueno es tu Espíritu! Con Él, seremos siempre felices.

Para reflexionar y compartir en familia: ¿Cómo está presente el Espíritu Santo entre nosotros?

Oración 

Ven, Espíritu Santo,

llena mi corazón con tu amor;

recuérdame tus palabras,

edúcame en tu amor.

Consuélame en la tristeza,

fortaléceme en la debilidad,

protégeme en los peligros,

acompáñame en la soledad,

cúrame en la enfermedad.

Ven, Espíritu Santo.

 

A tu amparo y protección,

Madre de Dios acudimos,

no desoigas nuestros ruegos,

y de todos los peligros,

Virgen gloriosa y bendita,

defiende siempre a tus hijos.