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Alabado sea el Espíritu Santo por quien fue a un tiempo Virgen y Madre.

En nuestra vida diaria, nos vemos expuestos a los peligros de una actividad excesiva que con frecuencia nos dificulta el silencio y el recogimiento. Las muchas ocupaciones dispersan nuestra atención en el cúmulo de acciones a realizar, sin el tiempo suficiente para el silencio, la reflexión, el preguntarnos por el sentido de nuestro hacer de cada día.

Cuando nosotros escuchamos atentamente al Espíritu divino, y aún en la debilidad, aspiramos a seguir sus inspiraciones, poco a poco nuestro existir va encontrando su centro en Dios. En el SI de María a Dios, como “una gavilla se recoge en su centro y se expande en sus extremos”, encontramos el vínculo que integra virginidad y maternidad, recoger y derramar. El Hágase de María es, en su simplicidad, de una belleza deslumbrante. Ella se pone a disposición de la llamada de Dios con una donación total. Su SI es una gracia del Espíritu Santo. Diciendo SI, María consiente que Dios actúe en Ella. En esta decisión, se convierte en cooperadora de la Verdad: unida a Dios con un alma pura y virgen, deviene Madre del Señor. Le entrega su SI, su corazón para que Él disponga de él, lo forme, lo transforme. Ella sabe bien que no se trata de multiplicarse ansiosamente en muchas actividades, sino de ubicarse en el lugar de los humildes y de los pequeños de corazón que prefieren dar la primacía al silencio ante el ruido, al recogimiento ante la dispersión, a la donación generosa ante el egocentrismo.

Déjate acompañar por María. En su SI, el Espíritu Santo la hizo a un tiempo Virgen y Madre, esta es su VOCACIÓN. Déjate acompañar por María. Te regala su SI. En sus labios, nunca encontrarás un no a Dios. Ella es siempre un SI, en su Inmaculado Corazón que se enternece con la compasión y se conmueve con la oración.

Pídele que te enseñe el ponderado equilibrio entre interioridad y actividad. El SI de María es la estrella que guía en el camino. Como nos dejó escrito S. Bernardo: “Mira la estrella, invoca a María. Si la sigues a Ella, no te equivocarás de camino. Si Ella te protege, no tendrás miedo; si Ella te guía, no te cansarás; si Ella te es propicia, llegarás a la meta”.

Guarda silencio. Reflexiona en tu modo de implicarte en la actividad, en el silencio y el recogimiento de cada día. Discierne si vives desde la Vocación recibida, como María. Ella te regala su SI, su quietud, su mirada humilde y confiada al Espíritu en tu quehacer diario. Invoca al Espíritu y a María:

Ven, Espíritu Santo.

Espíritu santo, ven.

 Espíritu Santo, recógeme en tu amor

Espíritu Santo, recógeme en tu Verdad.

María, protégeme.

María,  guíame

María, regálame tu SI.

María, enséñame a integrar recogimiento y donación.

CANTO: Hágase CD3. (16)

Hágase en mí Tu palabra.