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Alabado sea Dios Padre que la predestinó como Madre de su divino hijo.

Canto: Tu amor en mi pequeñez

Gracias Padre bueno, por tu amor desbordado en mi pequeñez, por amarme tanto. Por llevarme siempre en tus brazos. Por tu amor desbordado en mi pequeñez, gracias por amarme tanto.

Pedro es el séptimo hijo de Inma y Jesús. Tiene Síndrome de Down, como dicen sus padres es un tío feliz. La sonrisa cuando te ve, aunque no te conozca, no le falta. En un primer momento, Jesús, su padre, llegó a pensar que se les había torcido la vida, pero no les faltó la confianza en Dios padre. Pedro participa en todas las actividades del colegio. Todos los días, al entrar en el colegio pasa a la capilla, no duda en saludar a Jesús y arrodillarse ante el sagrario. En verdad, Pedro es y ofrece alegría, esa es su llamada e identidad.

Cada persona ha sido destinada por Dios para una vocación, para una misión, a descubrir, acoger, aceptar y vivir. Santa María Virgen fue destinada por el Padre para algo grande: Ser la Madre de Dios. Quien la mira y la acoge con confianza, recibe las mismas gracias que como a Pedro, derrama en cada corazón. En Pedro, la alegría; en tantos otros niños la humildad, la confianza, la inocencia, y muchos otros dones que entrega con generosidad para que vivamos en la felicidad de Dios.

“A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo…” (Rm 8,28), leemos en la Palabra de Dios. María fue conocida por el Padre desde la eternidad y destinada a reproducir la imagen del Hijo de Dios en su maternidad. Pedro también ha sido conocido por el Padre y llamado a reproducir la imagen del Hijo en su inocencia, bondad y alegría. Cada persona, aún cuando padezca cualquier limitación física, psíquica o espiritual, fue pensada por Dios para reproducir la imagen de su Hijo en la diversidad de gracias y dones que regala a cada persona que se encuentra con Él.

ORACION

Guardamos silencio. Dios vive en ti. Aunque te desparrames en tus actividades, El siempre permanece en ti. Ahora puedes estar con Él, escucharle en los movimientos sutiles de tu alma. En ocasiones, nos invaden pensamientos de este mundo, como si las personas tuvieran un precio por lo que hacen. Sin embargo, Dios te ha pensado, y destinado a reproducir la imagen de su Hijo por lo que eres y por lo que puedes significar para los demás.

Así, como ahora me siento  y percibo por dentro, me entrego a Él y le invoco:

Jesús… Jesús… Jesús

Gracias, Tú quieres que yo lleve tu imagen…

Ayúdame a transparentar tu amor… tu presencia… tu bondad… tu alegría.

Hago memoria de mis niños más limitados y los encomiendo a Dios… a María

Virgen de Guadalupe, patrona de América latina, ruega por nosotros

Canto: Tu amor en mi pequeñez

Gracias Padre bueno, por tu amor desbordado en mi pequeñez, por amarme tanto. Por llevarme siempre en tus brazos. Por tu amor desbordado en mi pequeñez, gracias por amarme tanto.