Seleccionar página

Después que el Ángel del Señor anunciara a los pastores el nacimiento del Hijo de Dios, sus primeras palabras fueron” vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado” (Lc 2, 15). Al contemplar a María, José y al niño, certificaron en su corazón la belleza del amor de Dios que se había encarnado en un recién nacido para que todos pudiéramos verlo.

A lo largo de estos 2000 años, la Iglesia nos ha transmitido este misterio a través de la Palabra y por medio de imágenes, cuyo fin no es exclusivamente didáctico sino acompañar a la oración y hacer visible lo invisible y conducirnos así al misterio a través de la contemplación.

En nuestra Oración Continua, las imágenes brotan de una experiencia de oración que se expresa de forma gráfica, de manera que, al plasmarse en el papel, le damos la posibilidad de volver a vivirla cada vez que la contemplamos, y de abrirnos a que afloren nuevas experiencias y matices en nuestra oración.

El dibujo que acompaña cada sesión aflora a la luz de Jesús, que es relación y amistad con el Padre en el Espíritu y con las personas con las que se encuentra, a quienes mira, abraza y conforta. La imagen de la Oración se sitúa en un instante, en un momento de la vida de Jesús y María que es Palabra de Dios y que encierra un gesto, una mirada que mueve nuestro corazón a expresar con nuestro cuerpo también una respuesta ante el misterio del amor de Dios.

Es en esa cercanía donde las imágenes nos sitúan en un contexto, con un cuerpo, unas manos y unos ojos que nos miran, nos acogen, nos acompañan y que nos ayudan a que la Palabra entre en nuestro interior transformada en un elemento visual que en ocasiones es capaz de provocar una respuesta que ni siquiera somos capaces de expresar por medio de palabras.

Personalmente, me siento muy agradecida de formar parte de la familia de la Oración Continua. Cada dibujo supone asomarme por un pequeño agujero a la vida de Jesús, profundizar en su Palabra encarnada y procurar que lo esencial quede plasmado en cada imagen. En cada uno descubro cómo la ternura de Dios es un regalo inmenso que se hace presente en mi familia, con mis hijos, mi marido y mis alumnos y poder compartirlo es sin duda una gran alegría.

Elena Gámez, Licenciada en Bellas Artes y autora de las imágenes para la Oración Continua