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Un canto para la oración

Gracia Llorca Llinares (Musicóloga)

La relación entre música y oración es tan antigua como la oración misma. El ser humano ha concebido la música como una forma de superar lo físico y lo terrenal para acercarse a Dios. La recitación más o menos melódica de breves frases, textos y oraciones es un elemento clave de la oración que va más allá del mero adorno.

En la oración la música completa al texto, lo ensalza, lo enfatiza y le da la capacidad de expresar sentimientos y emociones que superan a las propias palabras. Con el canto la oración transciende a la palabra y accedemos al significado más profundo del texto orado. La música ayuda interiorizar la oración. Los cantos breves utilizados en la oración continua se repiten grabándose así más fácilmente en la memoria y en el corazón. Después estos cantos brotan en los momentos más cotidianos e inesperados. Es el elemento musical de la oración el que ayuda a que la oración reaparezca a lo largo del día con más frecuencia y fuerza que si esta fuese solo palabras. Para conseguir esto la oración continua acompaña los breves textos con melodías sencillas y bellas. Estas melodías, adecuadas tanto para niños como para adultos, ayudan a memorizar los textos. Además, la música tiene la cualidad de reaparecer en la mente trayendo consigo el texto y la oración. Así la oración no se queda en algo puntual, sino que continúa, sale de la capilla y acompaña durante todo el día. La eficacia de la oración continua se consigue mediante la música que, unida al texto, conforma la oración. No es la música un complemento decorativo y gratuito de la oración, sino que es un componente indispensable para la formación de la oración continua.

Además, el canto de la oración continua no solo posibilita la oración personal e individual, sino que también potencia la oración colectiva. Al cantar un mismo canto al unísono crece el sentimiento de unidad en la comunidad que reza junta. La oración se hace en comunión con el otro, con la misma voz, melodía y ritmo. Cuando la comunidad canta se forma una atmósfera de oración especial que todo lo inunda. Cuando la comunidad canta se siente la presencia de Dios.

Para conseguir crear este ambiente de oración colectiva y profundizar en una oración continua efectiva es necesario conocer los cantos y atender a la calidad de los mismos. Un cuidado especial de la música como parte imprescindible de la oración conducirá a una mayor eficacia de esta. Así la música será una ayuda en la oración y se cumplirá en nosotros aquello que san Agustín afirmaba: “Quien canta, reza dos veces”.

Una oración hecha canto

Geña Benítez Morales (Religiosa de Villa Teresita y autora de los cantos)

Los cantos de la Oración Continua, nacen de la Palabra como fruto de una profunda oración, en ambiente de silencio, con una actitud de escucha atenta y abierta, y de una contemplación serena de la vida de Jesús, del Padre y del Espíritu Santo.

Son cantos sencillos, cortos, repetitivos, como mantras, que facilitan que mientras los niños van cantando, se puedan ir serenando, haciendo silencio exterior e interior, entrando suavemente en clima de oración, haciéndose conscientes del momento presente en el que están y especialmente ante quién están, la presencia de Jesús.

Estos cantos son pequeñas oraciones que los niños van aprendiendo, interiorizando y haciendo suyos y en los que, a partir de ellos, van conociendo más el corazón de Dios Padre a través de su Hijo Jesús y del Espíritu Santo. Estos cantos para los niños son una forma sencilla de orar, hablar, relacionarse con Jesús, llevados siempre de la mano de María, nuestra madre, que cuida con cariño y ternura la vida de tantos pequeños y los presenta e intercede por ellos ante Su Hijo Jesús.