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¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

La Virgen María, en su advocación de Madre de Desamparados, ha tenido a bien visitarnos y permanecer un día con nosotros. Hace unos años, acudimos a su Basílica, entre inquietudes y temores, a implorar su protección y consuelo ante el desafío de impulsar nuestra Oración Continua hoy.

Ella nos ha devuelto la visita. En la nuestra, le dedicamos apenas una hora; Ella nos ha acompañado todo un día. Nosotros le presentamos nuestros proyectos; Ella, siempre abajada hacia los más pequeños de su pueblo, ha derramado abundantes gracias e inspiraciones para guiar nuestro camino.

Por todo ello, compartimos algunos de los muchos dones recibidos, en el agradecimiento a la Santa Trinidad por las maravillas que ha realizado por mediación de María Virgen en todos nosotros:

  1. Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la Madre de Jesús, y de sus hermanos. (Hch 1, 14)

La presencia de la Madre de Desamparados ha convocado diversos encuentros de oración. Del mismo modo, que en torno a la Madre del Redentor se congregaron los primeros apóstoles en oración, con su visita la hemos visto atraer a todos los que nos sentimos hijos suyos: niños y jóvenes, educadores, Padres de familia, Personas de Administración y Servicios, vecinos de nuestro barrio, Padres Escolapios, sacerdotes de la Parroquia, en comunión con nuestra Iglesia diocesana significada con la presencia de D. Javier Salinas, Obispo auxiliar de Valencia.

  1. “La Virgen María es tan gentil que acepta toda devoción por pequeña que sea, con tal que se haga con gran amor y cariño”.

Estas palabras de san José de Calasanz se han constituido en alma e inspiración en la preparación y desarrollo de la visita. Se ha realizado un gran trabajo en la previsión de todos los detalles externos, pero de una forma especial, los educadores han preparado los corazones de los niños para ofrecer lo mejor de sí mismos, desde esparcir cariñosamente unos pétalos de flor, hasta la oración y alabanza presentada con gran amor.

Esta dinámica alcanzó su cenit en la oración de la Corona de las Doce Estrellas, con la participación de los alumnos de Educación Primaria, en el agradecimiento que surge con naturalidad en el corazón de los niños, expresión de esos sentimientos más básicos de la vida que nos devuelven a las raíces de la fe cristiana y de nuestro carisma calasancio.

  1. “Ahí tienes a tu Madre. Y el discípulo la recibió en su casa “(Jn 19, 27)

Durante este día que la Virgen Peregrina ha residido en nuestro colegio, han sido muchos los encuentros que Ella ha compartido con cada uno de nosotros. En unas ocasiones, los actos programados han sido oportunidad para acoger en la fe y la oración, su mensaje de vida y esperanza: la bienaventuranza de los limpios de corazón, significada en la azucena que lleva en su mano derecha; la redención del Hijo expresada en el Niño Jesús con la cruz a cuestas; y la ternura y compasión hacia todos los desamparados, perdidos y maltratados de nuestro mundo, representados en los dos inocentes hacia los que Ella, inclinándose, derrama su misericordia.

En otros momentos, niños, jóvenes y adultos se han acercado a Ella para dedicarle un poco de tiempo, acompañarle en silencio y oración, dialogar con Ella de lo que nos preocupa, acoger su mirada misericordiosa… Así, Ella ha entrado en nuestro corazón, se lo hemos ofrecido como nuestra más digna morada, para que permanezca en él para siempre.

Dejamos fluir nuestra oración más personal a María, dejándonos acompañar del canto:

 

 

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