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Laudate, pueri Domini

Laudate nomen Domini

Alaben, siervos del Señor,

Alaben el nombre del Señor

Louvem, servos do Senhor,

Louvem o nome do Senhor

                    Psalm 112,1

Del 24 al 28 de junio, las Escuelas Pías han celebrado en Luján (Argentina) un encuentro de formación en Oración Continua dirigido a religiosos y laicos de las demarcaciones de América Sur. En la web de nuestra Orden (scolopi.org), se han publicado dos noticias que describen la dinámica del encuentro.

Desde nuestro blog, nos surge una alabanza a nuestro Dios, en comunión con el agradecimiento de tantos niños cuando en el encuentro con Jesús, sienten que su presencia engendra esa esperanza y alegría que sólo Dios puede sembrar en nuestros corazones.

En estos días, han sido muchas las vivencias, las reflexiones, los tiempos de oración compartidos entre nosotros y con los niños, etc. Nosotros las vamos a sintetizar en unas pocas:

  1. La oración, alma de identidad calasancia.

Un acercamiento a la persona y los escritos de san José de Calasanz, nos introduce en su corazón curtido en una oración hecha de silencio y sosiego de cuerpo y espíritu, en la invocación y escucha permanente del Espíritu Santo, profundamente conectada con la vida y con las personas, de forma especial los niños más necesitados del amor de Dios. En este encuentro suyo con Dios, se sintió conocido, respetado, acogido, recogiendo así el amor de Jesús, a la vez que le fortaleció para derramarlo con gran generosidad.

También nosotros, en comunión con Calasanz, hemos escuchado la llamada a crecer en su vida de oración.

Nosotros le cantamos.

  1. En la oración, Dios nos une.

La oración siempre despierta sentimientos de fraternidad, rompe barreras, nos aproxima en la presencia de su Espíritu, inspira caminos de vida y esperanza.

Cuando acompañamos a los niños a la oración, y dejamos que emerjan los sentimientos más auténticos en el encuentro con Jesús en la invocación continua de su Nombre, espontáneamente miramos a los otros con esa compasión y misericordia que nacen del corazón de Jesús.

Durante estos días, en la medida que nuestros corazones se han abierto a la presencia de Dios en las personas, las reflexiones, las oraciones compartidas, etc hemos visto afianzarse ese vínculo que nace del fuego del Espíritu en nuestros corazones.

Le cantamos:

  1. En la oración, se alimenta el servicio.

Todo orante descubre poco a poco que nuestro mejor gesto de amor hacia nuestro prójimo es ofrecer lo mejor de sí mismo: la oración, la ayuda y colaboración…

En torno a este encuentro, muchos niños y adultos, han ofrecido lo mejor de sí  mismo: la oración de intercesión, en el silencio del propio corazón,  en sencillez y simplicidad en comunión con san José de Calasanz, siempre fiel en la intercesión por las necesidades de su entorno; la preparación de materiales a cargo del equipo general para el impulso de la Oración Continua; y, por último, la organización y previsión de todos los detalles del encuentro, atendida exquisitamente por los religiosos y laicos de nuestra Provincia de Argentina.

Le alabamos y damos gracias:

Por último, os ofrecemos algunos testimonios de la vivencia del encuentro: