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Nuestra línea de acción concluye indicando la finalidad de nuestra Oración Continua: “…como una singular aportación escolapia a la Nueva Evangelización”. La Nueva Evangelización, en las muchas y diversas reflexiones que ha suscitado, pretende, a grandes rasgos, renovar a la Iglesia para que, con el ímpetu apostólico de los primeros evangelizadores, ofrezca un testimonio comprensible y creíble en los diferentes contextos culturales y sociales.

Nuestra Oración Continua, se entiende a sí misma, como una “singular aportación”. Singular por lo que tiene de peculiar y propio de nuestra escuela calasancia. Aportación porque colabora con sencillez y humildad a la gran tarea de la evangelización.

El Papa Francisco, en unas palabras pronunciadas en 2013 a la Plenaria del Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización, indicaba tres aspectos de la Nueva Evangelización, muy presentes en nuestra Oración Continua:

1.El testimonio. “Necesitamos testigos creíbles, decía el Papa, que con la vida y las palabras hagan visible el Evangelio, despierten la atracción por Jesucristo, por la belleza de Dios”.

¡Qué importante resulta la implicación y el testimonio de nuestros educadores que en el aula y el oratorio / capilla, en los diversos momentos de la jornada escolar, hacen presente a Jesús con el amor, la alegría, el servicio; explican las verdades de fe, y en la oración siembran una adhesión de corazón a Jesús siempre presente en nuestras vida

2. El encuentro. “Jesús salió de su condición divina y vino a nuestro encuentro, para dialogar con todos, incluso con quienes no piensan como nosotros”.

En cada encuentro de oración, el educador dialoga con sus alumnos, escucha sus experiencias y reflexiones, acoge la aportación de cada uno, sintiéndonos todos hijos de un mismo Padre que nos ha creado a su imagen y nos acoge con infinita misericordia.

3. Estar bien centrado en lo esencial: Jesucristo. “No es bueno -dice el Papa- dispersarse en muchas cosas secundarias o superfluas, sino concentrarse en la realidad fundamental, que es el encuentro con Cristo, con su misericordia, con su amor, y en amar a los hermanos como Él nos amó. Un encuentro con Cristo que es también adoración, palabra poco usada: adorar a Cristo”.

¡Qué hermoso nos resulta cada encuentro de oración en el oratorio / capilla en el que nos vaciamos de tantas adherencias emocionales e ideológicas, para que Jesús, su presencia y amor, ocupen el centro de nuestro pensamiento y corazón, para que con la humildad de los pequeños del Evangelio aprendamos a adorarle como lo hicieron los pastores y los magos en Belén!

Termina el Papa Francisco, compartiendo un hecho que le ha impresionado en su ministerio: “encontrar a niños que no sabían ni siquiera hacerse el signo de la cruz”. También en algunos o muchos de los lugares donde realizamos nuestra misión, es fácil quedar impactados por ese analfabetismo espiritual. Pero confiamos en nuestra Oración Continua, en su dinámica de aula y oratorio / capilla. En su sencillez y simplicidad, puede ofrecer una hermosa contribución para superar aquella ruptura entre vida, cultura y evangelio que tanto daña el crecimiento de nuestros niños en su filiación divina

Para concluir, os propongo dedicar algún tiempo a orar, a estar con Él, con generosidad, hablándole de nuestra Oración Continua, de todos nuestros niños, que poco a poco van encontrando en Jesús una fuente que sacia su ansia de alegría, confianza, esperanza y amor. Y para concluir podéis dejar que este canto de Geña Benítez nos acompañe en el corazón: Sólo Tú Señor mi fuente…