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Muy necesario para esta corrupción de costumbres y ese predominio del vicio que reinan en los de educación mala y para las necesidades de la Iglesia, a las que se atiende con la oración continua de los niños en el oratorio, por turnos. (Memorial al Card. Tonti, 12)

Hace unos días, nuestra Congregación General ha convocado una semana de oración por la paz y la justicia en Nicaragua y Camerún. En ambos lugares, se viven situaciones dramáticas en las que los escolapios, en comunión con el pueblo, participan de su injusticia.

Desde esta finalidad de la oración continua: atender las necesidades de la Iglesia, os proponemos unir nuestro clamor al de tantos escolapios que elevan plegarias a Dios a favor de estos dos pueblos.

Toda oración de intercesión nace de la percepción de la debilidad y pobreza humana, y de la confianza total en Dios. No siempre en nosotros, encontramos la apertura al sufrimiento de los otros. Sin embargo, los niños tienen una sensibilidad orante ante toda necesidad humana. Hoy, nos unimos de corazón al sufrimiento de tantos niños y niñas cameruneses y nicaragüenses que han visto irrumpir con toda su violencia la agresión, el desgarro familiar, la guerra, los malos tratos, los asesinatos y la pérdida de seres queridos, la pobreza, la enfermedad, la humillación y el desprecio..

Desde ellos, nos unimos en fe, esperanza y caridad a Cristo Jesús. “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis” (Juan, 15, 7). En silencio, hablamos a Jesús de tantos niños y jóvenes heridos en su cuerpo o en su espíritu, asesinados, de sus familias, de sus dolores. Jesús se vació de sí mismo por ellos, asumió su dolor y  lo ofrece al Padre, intercediendo por toda criatura humana.

Y así, con pocas palabras, con mucho amor y confianza, dejamos nuestra oración en el corazón de Dios y de la Virgen Inmaculada, diciendo juntos:

A tu amparo y protección,

Madre de Dios acudimos,

no desoigas nuestras suplicas,

y de todos los peligros,

Virgen gloriosa y bendita,

defiende siempre a tus hijos.