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Llegamos al final del 2025 y comienzo del 2026. En este día, se encuentran dos dinámicas diversas y complementarias: la primera vinculada al final del año civil; la segunda, a la fiesta de Santa María Madre de Dios. El primer acontecimiento nos vincula a toda la humanidad; el segundo, a nuestra comunidad católica. [1] La integración de ambas miradas sugiere una actitud reflexiva que nos mueve al agradecimiento:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,

porque ha mirado la humildad de su sierva.

Al finalizar el año 2025, nuestro blog une su voz al canto de alabanza de la Virgen Santa, porque, como Ella, hemos sentido la mirada misericordiosa del Dios Altísimo en las grandes maravillas que el Espíritu Divino ha obrado entre nosotros, para acompañar e impulsar el espíritu y la práctica de la Oración Continua de san José de Calasanz en el alma de muchos niños, sus educadores y padres, y las personas que en la inocencia y simplicidad de un corazón de niño, encuentran una fuente de oración y relación con Dios.

En primer lugar, damos gracias por la vida y actividad de nuestro blog “recoger y derramar”:

  1. “Orar en Familia”, que acompaña la reflexión desde el Evangelio del domingo, para familias y grupos de fe;
  2. Las meditaciones que nos acompañan en los tiempos litúrgicos que profundizan en educadores y catequistas su vivencia de la oración; y
  3. La serie de publicaciones en memoria del papa Francisco, palabra viva de misericordia, hecha oración.

Asimismo, agradecemos el elevado seguimiento de nuestras entradas, que nos vincula en la vivencia de la oración desde el Carisma.

En segundo lugar, el impulso presencial de los encuentros de formación:

  1. Durante el año, he acompañado en las presencias de República Dominicana, la formación de educadores y su oración con los niños. Especialmente agradecemos el fruto en el Centro Cultural “La Puya” que ha incorporado con gusto y pasión la oración continua como una clave de su proyecto educativo. Resultó especialmente atractiva la peregrinación de los niños a la Iglesia Catedral de Santo Domingo, con ocasión del Jubileo de la Esperanza, donde nos sorprendieron por su silencio y recogimiento.
  2. En enero y mayo, compartí dos encuentros en Madrid con los juniores de la Provincia “Betania”, en los que ahondamos en los principios y la pedagogía de “Nuestra Oración Continua, hoy”, junto a los talleres de oración.
  3. En agosto, compartí un encuentro en Oaxaca con 40 educadores, catequistas y religiosos escolapios de nuestras presencias en México, para profundizar, en un clima de silencio y oración, en los contenidos de nuestra oración continua para afianzar la plegaria que luego guiamos con los niños.
  4. En septiembre, acompañé unos días de retiro con los religiosos escolapios de Venezuela, en la Abadía de Güigüe, desde la espiritualidad escolapia que inspira nuestra “Oración Continua”. Asimismo, mantuve un retiro con el equipo técnico del colegio “El Trompillo” en Barquisimeto, donde nos adentramos tranquilamente en la oración continua y en la mejor pedagogía para llevar el espíritu y la práctica de la oración, a los estudiantes de su colegio, en situaciones de exclusión social.
  5. En octubre, visité el colegio y parroquia St. John Apostle de Hialeah en Florida (USA). Dedicamos varias jornadas a la formación de los educadores, a los espacios de oración con los niños del colegio, a un encuentro con la parroquia, y una eucaristía final en la que la alegría y el agradecimiento fue el tono distintivo.
  6. En noviembre, se celebró en Madrid (España) una reunión con los responsables pastorales de “Betania”, donde compartimos las diversas dinámicas de oración continua en los colegios y visité al claustro del colegio “La Inmaculada” de Getafe, donde dialogué en torno a su experiencia de oración con los niños y presentamos las DOCE claves de “Nuestra Oración Continua, hoy”.
  7. En diciembre, visité la Parroquia San José de Calasanz y el Colegio Escuelas Pías de Valencia (España), donde participé en el “jueves eucarístico”: encuentros de adoración ante el Santísimo Sacramento con niños y adolescentes, desde el espíritu de nuestra oración continua. Realmente resulta admirable la actitud de los niños ante el “misterio expuesto.”

Del mismo modo, coincidí con D. Arturo García, Obispo Auxiliar de la diócesis de Valencia, en el encuentro de Oración Continua que compartió con alumnos del colegio, expresando su agradecimiento e impulso a esta iniciativa oracional.

He aquí algunas de las muchas actividades de oración que llevan a nuestros niños a un encuentro con el Dios vivo. Si contemplamos estos acontecimientos, de manera particular, la oración alegre y confiada de tantos niños y adolescentes en nuestras presencias Escolapias, si tenemos en cuenta los numerosos beneficios y la asistencia constante del Espíritu Divino en nuestras escuelas, parroquias, centros culturales, familias y laicos, vinculados a nuestra identidad Escolapia…, tenemos motivos más que suficientes para unirnos a la Virgen Inmaculada  en su alabanza y acción de gracias a la Santísima Trinidad, por las maravillas que hace entre nosotros.

Dirijamos una última mirada a la Theotókos, Madre de Dios: inspiró a San José de Calasanz las Escuelas Pías. Ella ampara y protege la vida y oración de los niños. Cada vez que le rezamos el “Ave María”, nos dirigimos a ella con este título, suplicándole que ruegue por “nosotros, pecadores.”

Al inicio del año 2026, sentimos la necesidad de invocar, de modo muy especial, la intercesión maternal de María, a favor de las Escuelas Pías, del impulso de “nuestra oración continua, hoy”, para que la oración sea alma de nuestra Orden.

A Ella, Esposa del Espíritu Santo, le encomendamos la revitalización orante de nuestros educadores, catequistas y padres de familia, para que, como reza la oración por las vocaciones escolapias, “pronto no quede en el mundo un niño que no te alabe a Ti, al Padre y al Espíritu Santo.  amén”[2]

Y, para terminar, escuchamos el canto de alabanza de la Madre de Dios:

Proclama mi alma la grandeza del Señor. Porque el Poderoso ha hecho abrasaran por mí. (CD 3)


[1] Benedicto XVI: Homilía 31 de diciembre de 2005.

[2] Plegarias de la comunidad Calasancia. Salamanca 1983. p. 118.