ALABANZA AL PADRE. CON MARÍA, SANTOS E INMACULADOS EN EL AMOR
Alabado sea Dios Padre que la preservó del pecado en su concepción.
María, madre de Jesús me entrego a Ti, acógeme
Dios nos ha regalado la libertad para elegir por él y hacer el bien, o hacerlo en contra de Él y preferir el mal. Cuando las personas eligen una y otra vez el mal, pecan, se alejan de Dios y hacen daño al prójimo y a la creación. Dios nos ha regalado la conciencia para conocer el bien, diferenciarlo del mal, y la voluntad para elegir lo agrada a Dios y ayuda y favorece a los demás.
Sin embargo, hubo una persona, la Virgen María, que siempre elegía a Dios y el bien, y nunca se dejó engañar por el mal. Estuvo tan llena del amor de Dios, sentía con tanta intensidad y bondad la hermosura del padre, que ni siquiera imaginó ni deseó hacer algo que disgustara a Dios y ofendiera a los hombres. Por eso, ella nos enseña a vivir en la unión de corazón a corazón con Dios. Cada vez que acudimos a Ella, la saludamos con una Ave María, nos inspira, nos mueve a elegir a Dios, a escuchar las palabras de su hijo y amarle, a cuidar de las personas y de la naturaleza, y a sentir la paz y alegría de los amigos de Dios.
Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo… Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante Él por el amor.”, nos dice el apóstol S. Pablo. Dios Padre te ha llamado a recorrer un camino progresivo de purificación en la Verdad de Dios, para que abandonando tus distracciones y pecados, te vayas recogiendo en tu corazón donde Dios está presente, entregándote su amor y llamándote a elegir siempre la unión de corazón con Él y los hermanos. “Para que todos seamos uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Jn 17, 21).
ORACIÓN
Guarda silencio. Atiende a tu respiración. María te acompaña. Ella te confirma en la Verdad de Dios: elegir a Dios y su voluntad es el camino de la plena felicidad. Invoca a Jesús, sin prisa. Él permanece en ti.
Jesús…Jesús…Jesús…
Gracias por María,
Gracias por su corazón limpio… puro… santo.
Gracias por que nos entregas a María.
Quiero seguirte… escucharte… elegir siempre tu voluntad, con la ayuda de María
Hago memoria de los niños que sufren el pecado del mundo y los encomiendo a Jesús… a María
Nuestra Señora de la Altagracia, madre protectora del pueblo dominicano, ruega por nosotros
María, madre de Jesús me entrego a Ti, acógeme
