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Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre

Desde nuestro blog, os deseamos un tiempo de Pascua en la alegría y la esperanza que nace de la unión viva y cordial con el Resucitado.

En nuestra intención de acompañar y formar a nuestros educadores, padres de familia y profesores, en su vocación de cultivar el espíritu de oración en los niños, según el espíritu de san José de Calasanz, os ofreceremos durante estos días de Pascua, diversas meditaciones a partir del texto de los discípulos de Emaús (Evangelio según san Lucas, 24, 13-35).

En nuestra oración continua hoy, este relato, en su riqueza de matices y actitudes, es alma e inspiración de nuestra espiritualidad y pedagogía:

  • acogida de nuestra humanidad con sus luces y sombras,
  • la Palabra de Dios que ilumina los acontecimientos de nuestra vida,
  • la comunión viva con Jesús, el Hijo de Dios, en la Eucaristía,
  • el anuncio del Evangelio con nuestro testimonio de vida.

Rogamos al Espíritu Santo que con su gracia nos ilumine, guie y acompañe en el encuentro personal y orante con el Resucitado y en su pedagogía con los pequeños del Evangelio.

Santa María Virgen, primera testigo de la Resurrección, ruega por nosotros.

A continuación, os ofrecemos el texto evangélico que inspira la primera meditación.

Evangelio según san Lucas, 24, 13-24:

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos trece kilómetros; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».